Sofón No. 2
★★★★★
Me encantó este segundo número. Hay un sentido de maravilla en cada texto* que se apega a ti y te acompaña incluso si no conectaste con el estilo o con la historia. Las propuestas de este número y sus ideas tienen ese poder.
Mis tres textos favoritos fueron:
Cuando los muertos lloran, de Karonlains Alarcón-Forero. Es uno de los cuentos más desoladores que he leído en el último tiempo, y desde múltiples frentes. El primero es el de la pérdida de un hijo. El segundo es de la combinación perversa de capitalismo, sociedad del cansancio e inteligencia artificial. Y el tercero es la voz narradora, tan humana y angustiada. Volveré a este cuento muchas veces de ahora en adelante, no solo por su narrativa sino también por asuntos de investigación (una de mis líneas es IA centrada en las personas).
Que los dioses vivan y se haga su voluntad, de Víctor Parra Avellaneda. En lo especulativo, es una historia sobre seres humanos que trabajan como arquitectos(as) de vida (quienes entienden y hacen biogenética) en un futuro donde la humanidad ha tenido que reconstruirse y repoblar el planeta, no solo de humanos, sino también de otras especies. Pero en lo más profundo es una historia sobre el sacrificio que debe hacer quien decide (o se ve forzada) a consagrar su vida a la ciencia y sobre las cosas “simples” que definen los vínculos (como el sabor de una tortilla de maíz). Me llegó mucho esta última parte porque resonó con mi propia experiencia.
Deshuesadero, de Joaquín Jiménez Barrera. Desde el título este poema evoca la sensación de perderse en una montaña de restos horroríficos. En este caso, restos que hablan. Y tú, lector(a/e), eres un gusano que se mueve entre ellos. Me hizo recordar las veces que he excavado en archivos digitales buscando información. A veces para una investigación, otras veces para saber si alguien que perdí dejó algún rastro (esto se relaciona con lo que comenté del texto anterior). Solo hay ecos, todos revueltos. Esto es lo que encontrarán quienes nos busquen en el futuro, sean humanos o no.
Por lo que dice la introducción de la revista, llegaron tantos textos que algunos debieron ser aplazados para el siguiente número. Solo queda felicitar a Damián Neri por su trabajo editorial. Que Sofón siga consolidándose y llevándonos a otros mundos (incluyendo este…).
*: Hay un cuento mío, pero esta opinión lo excluye.