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Sofón No. 1

Various

★★★★☆ Portada de Sofón No. 1

Admiro iniciativas como esta. Hay que tener coraje para decir “esto es lo que yo quiero publicar”. Publicar no es solo leer y editar, también es situarse, proponer una visión y desgarrarse por ella. Y cuando digo desgarrarse es en todo sentido, incluso físico. El cuerpo cobra.

Hay que tener coraje… pero además hay que hacerlo bien. Y Damián Neri lo hizo increíblemente bien. (Y destaco la versión impresa, que ha quedado muy linda).

Mis historias favoritas (sin orden particular):

  • «La carretera transoceánica», de Krsna Sánchez. Un viaje en un mundo postapocalíptico, donde lo que queda es la infraestructura abandonada, ya sin sentido y, por lo mismo, con mitología.
  • «El primer viaje del Transamericano», de Andrea Chapela. Otro cuento sobre infraestructura y transporte. Me encantan los trenes, y también disfruté el tono íntimo: es la carta de una hija a su padre, ingeniero, ambos con una relación problemática. El tren cruzando Los Andes nevado es mi imagen favorita.
  • «Yo en tu lugar me suicidaría a los veinte», de Daniel Centeno. Una sociedad donde la muerte solo llega por voluntad propia de alguien y la relación de interdependencia entre madre e hijo. Esto último fue lo que más disfruté, la introspección ante lo que es (o no es) una relación filial para cada uno de sus integrantes.
  • «Destierro», de Iliana Vargas. Una madre que va a morir y cuya única esperanza es llegar a un lugar donde la esperan sus amigas. Un lugar que te destroza y te transforma, parte por parte. Horror corporal y horror en la calidez familiar a la vez, puesto que su hija decide acompañarla en ese viaje sin retorno.
  • «Naves imposibles hacia la luz», de Efraím Blanco. El que cierra la revista y mi favorito. Un niño abandonado que vive en la calle construye una nave espacial. Una narración que describe sin anestesia y sin lástima, con maravilla y esperanza.

Ya había leído a Daniel e Iliana. Ahora sé que debo leer a Krsna, Andrea y Efraím más adelante.

No conecté con todas las historias, por cierto. Algunas propuestas simplemente no me llegaron al corazón, otras tienen un toque paródico o caen en un exceso de referencias que me distrae de la lectura. Pero entiendo que puede haber lectoras y lectores que disfruten eso. De cierto modo, es una muestra de la diversidad de enfoques y estilos que presenta la revista.

Ahora a esperar Sofón #2.