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Poliedro VIII

Donald McLeod

★★★☆☆ Portada de Poliedro VIII

Interesante colección de cuentos donde podemos ver parte del imaginario actual de autoras y autores chilenes de ficción especulativa. Desde ese prisma, este libro es un lujo.

Ahora bien, es el segundo Poliedro que leo así que es inevitable comparar con el anterior. Y en general lo disfruté menos. La calidad es buena, en ese aspecto no hay mucho que decir, es un buen libro donde se nota que hubo curatoría. Lo disfruté menos porque las temáticas o la manera de abordarlas no me llamaron mucho la atención. Creo que el enfoque general es más fantástico que especulativo, es decir, siento que hay un planteamiento que apunta hacia lo que está sucediendo más que tratar de explorar el por qué sucede y cuáles son sus consecuencias. Y yo busco lo segundo, con una perspectiva local (en caso de mundos primarios) o con una voz única (en caso de mundos secundarios).

Lo anterior, en general. Pero en lo específico hay tres relatos que me ENCANTARON porque me parecieron imaginativos y tocaron teclas que me llegan profundo:

  • Mandrágora, de Mariano Pudú. Las historias en entornos académicos sobre investigaciones académicas me atraen. Me gusta la coherencia que tiene el mundo, la protagonista aprendiz y su advisor cuya sed de éxito termina destruyéndolo. Aquí, hay todo un mundo con su propia biología y estética, lo imaginé similar al de los Final Fantasy clásicos. Siento que el final no le hace justicia al desarrollo del cuento, pero imagino que es cosa de gustos. Sé que ahora quiero leer pronto su novela Sueños de la niebla: falsanoche.
  • El refugio, de A.I. Carril. Una niña encerrada en un mundo de gólems. Me mató (a ese nivel, es que no esperaba encontrarme un cuento como este en esta colección) con la personalidad de ellos, la descripción del mundo que existe solo para la protagonista, la magia que envuelve todo, y el poder de la curiosidad mezclada con el deseo de libertad. Me parece que el lenguaje también es una delicia; fue el cuento que más disfruté. Me dejó imaginando cosas, como una película de Ghibli (de hecho pensé en algunas escenas de Laputa). Al igual que el cuento anterior, el final me dejó algo insatisfecho, más que nada porque me pareció genérico, sin la potencia del resto del texto.
  • Escamas, de Daniel Neyra. Un texto realista que podría ser una noticia sobre deep fakes de adolescentes. Me parece que el autor caracteriza muy bien a los jóvenes y a la protagonista por lo que piensan y sienten, no necesariamente por lo que hacen (o, en el caso de los deep fakes, por lo que no hacen). Pero el cuento no se queda en que podría ser una noticia, sino que es un relato doloroso que deja abiertas muchas preguntas. ¿Es una historia sobre las posibles consecuencias deep fakes? ¿Sobre IA? ¿Sobre mundos alternativos simulados donde se refugian los parias de la sociedad? En esto último se plantea una pregunta que nunca se aclara, lo de “estar dentro” o “estar fuera”. Y eso es brillante, porque a veces creemos poder elegir, pero es solo una ilusión. Tal como el “yo” lo es.

Para terminar, me parece que libros como este son esperanzadores. Hay movimiento en este país y hay propuestas preciosas. Ahora, a esperar Poliedro IX.