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La niña que salió en busca del mar

Paula Rivera Donoso · Trazos de Aves · 2013

★★★★★ Portada de La niña que salió en busca del mar

Preciosa novela corta sobre la añoranza y el libre albedrío como ritos de paso para una niña, Adriana. La voz narradora explora el mundo interior de Adriana con un lenguaje poderoso y severo, de una belleza peligrosa que encandila el corazón. Desde ese mundo se estudian las decisiones adultas y sus consecuencias. También se juzga el propósito de vivir en una ciudad capital gris y rodeada de montañas.

Me identifiqué totalmente con ella, al punto de creer que Adriana es neurodivergente. Aunque somos muy diferentes, porque yo amo las ciudades (y en especial la ciudad gris entre cordilleras donde vivo). Me pregunto qué diría ella al niño que fui y que, espero, siga aquí. Este libro prendió una luz dentro de mí para que él la siguiera en su camino hacia mi presente.


Esta es mi segunda reseña. La primera corresponde a mi lectura de la edición de 2013 de esta novela. Esta contiene una versión adaptada del texto que leí en la presentación de la nueva edición de la obra (nota: soy su editor).

La editorial Trazos de Aves se define por seleccionar voces emergentes cuyas propuestas nos emocionen y cautiven. Esto último no es fácil ya que la editorial está conformada por dos personas muy diferentes: la Pajarito y yo. La Pajarito ha encontrado en el lenguaje la manera de interpretar la vida y de ayudar a otras personas a interpretar y mejorar la suya, puesto que ha trabajado en sectores rurales y colegios vulnerables. Yo soy autista y eso implica que tengo una relación con el lenguaje, con las emociones y con el cuerpo que todavía, después de más de cuarenta años, estoy tratando de entender. Nuestra hipótesis es que, si una obra causa un efecto emotivo profundo en ambes, entonces tiene que ser especial, porque de otro modo no se habría causado tal efecto.

Entonces, ¿por qué decidimos publicar esta obra? Hay dos anécdotas propias que quiero compartir. En la primera biblioteca que conocí, en el colegio de los Sagrados Corazones de Alameda, cuando estaba en quinto básico, yo exploraba libros y me llevaba algunos para la casa. Me relacionaba más con los libros que con mis propios compañeros. Así encontré un libro que me marcó profundamente: Las crónicas de Narnia, de C. S. Lewis. En ese tiempo, en mi casa también había un ropero viejo que rechinaba cuando yo entraba en él. Así que la sensación de sumergirme en un mundo nuevo, tanto en la biblioteca como en el ropero, donde me sentía protegido y rodeado de calor, las asocio a la literatura imaginativa. Y hoy, a mis 43 años, todavía puedo maravillarme y sentirme protegido por mi imaginación. Lo sé porque así me sentí cuando leí este libro.

La segunda anécdota sucedió hace un par de semanas y también tiene relación con un colegio. El colegio organizó una feria de libros y me invitaron a presentar mi libro sobre autismo a un conjunto de apoderades, estudiantes y profesores. Después de la presentación, tanto profes como padres y madres me preguntaron cómo podían entender a sus alumnes e hijes autistas. Respondí que una manera de hacerlo es leer y estudiar este libro. Sí, La niña que salió en busca del mar contiene una sensibilidad y una manera de ver el mundo que, si bien no se declara autista explícitamente, expresa ese sentimiento de otredad interior que compartimos muchas personas en el espectro. Así, este libro puede ser leído en clave de fantasía y también en clave de relación padres-madres-e-hijes.

En Las crónicas de Narnia, C. S. Lewis escribió esta dedicatoria: algún día llegarás a la edad en que nuevamente gozarás de los cuentos de hadas. La obra de Paula no solo nos parece espléndida y brillante, sino que también nos llevó de vuelta a la maravilla y la esperanza, porque no solamente es necesario que une vuelva a gozar de cuentos de hadas: También hacen falta historias que nos lleven a ese camino. Paula nos ha regalado una.