Más libros que lectores: el ecosistema editorial chileno
La mitad de los libros publicados en España no vende ni un ejemplar al año. Ese es el titular que El País publicó a mediados de abril. Cero ejemplares.
Cero.
¿Por qué sucede esto? ¿Acaso se está leyendo menos? No creo. La lectura no es algo que se deja. Para mí, al menos, leer no es un hobby1. Es parte de mi identidad. Yo soy lector y escritor. Publiqué una novela de amor-retro-futurismo-computación-santiago, una antología de historias relacionadas con videojuegos y una memoria personal sobre lo que significa ser autista (y tesista). No son éxitos de ventas, no se han vendido cientos de unidades de cada libro, pero han vendido unos cuantos ejemplares, más que cero. Lo sé porque yo mismo los he vendido en ocasiones…
… Porque también soy editor en Trazos de Aves. Sé lo que cuesta hacer y, sobre todo, vender libros. Confieso que en los casi cuatro años que llevamos con la editorial que fundamos con mi esposa todavía no vemos números azules. Hemos disfrutado el viaje y hay otros retornos para nosotros, personales, que hacen que valga la pena seguir. Pero si nos fijásemos en las ventas, sí, hemos vendido ejemplares, pero está lejos de ser un negocio sustentable o de tener éxitos de ventas.
Lamentablemente no conozco maneras de obtener datos de ventas de libros en Chile. Pero sí me interesa entender su ecosistema editorial. De hecho, me interesa el de Chile y México, puesto que siento que allá hay propuestas editoriales y autoras/es que son afines a lo que quiero leer y publicar. Entender el ecosistema permite tomar decisiones, quizás no editoriales, pero sí de operación y gestión.
Por ejemplo, ¿vale la pena gastar dinero en difusión a medios? Utilicé explícitamente el verbo gastar en vez de invertir porque para una editorial pequeña me parece que no hay un verdadero retorno. Y eso lo aprendí porque en nuestra editorial hicimos esos gastos, notamos que no produjo retorno, y al estudiar el ecosistema entendimos por qué no lo hizo.
Este post describirá el ecosistema editorial de Chile, principalmente, con algunos guiños a México. Veamos qué podemos descubrir.
¿Cuánto se publica?
Por ecosistema me refiero al conjunto de editoriales, autores/as y obras registradas con ISBN (International Standard Book Number, un identificador único para libros)2. Para que un libro tenga ISBN, su editorial debe registrarlo en un organismo como ISBN Chile. Cada país tiene su propia organización, aunque en algunos casos, como en Chile y México, la información se centraliza en el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC).
Como los datos de ISBN están disponibles en catálogos públicos, es posible hacer scraping para analizarlos. Así, podemos ver que el registro de libros en Chile comienza a operar en los noventa, mientras que en México se comenzó la década pasada. De todos modos, México tiene más libros registrados que Chile: 463.764 en vez de 173.100.
La comparación se invierte al normalizar por población anual (datos del Banco Mundial, indicador SP.POP.TOTL). En libros por cada 100.000 habitantes Chile supera a México en todos los años de la serie, con 52 publicaciones por 100.000 habitantes en 2024 contra 23 en México.
Según el Censo 2024, hay 15,2 millones de personas de edad mayor o igual a 15 años (una edad a la que ya se decidió si la lectura es importante para uno mismo). Sin embargo, solo 4,9% de la población se considera lectora frecuente. Si una persona en Chile lee en promedio 5,5 libros al año, el 4,9% de 15,2 millones son 744 mil personas, y multiplicado por 5,5 libros, tenemos un total de 4 millones de libros leídos.
Un contrato de edición típico considera un período de cinco años, y entre 2021 y 2025, en Chile se registraron 49.737 libros por 4.702 editoriales. Asumiendo una tirada promedio de 300 ejemplares por título, eso suma 14,9 millones de ejemplares. Es decir, una estimación simple nos dice que hay 10 millones de ejemplares ocupando espacio, sin ser leídos.
Tenemos más libros per cápita que México, un país que nos supera por mucho en población y que, además, también nos supera en lectura: 69,5% de la población lee.
Quizás no ha disminuido la lectura en Chile (¿puede disminuir más?), sino que hay demasiados libros.
¿Qué se publica?
Cada registro ISBN incluye una materia. Las siguientes son las 10 materias más publicadas en cada país:
Sorprende ver cómo la Novelística chilena asciende. Literatura infantil seguía una ruta similar, pero durante la pandemia perdió tracción. El 2025 también vio una crecida inesperada de Generalidades, mientras que la Poesía siempre ha tenido un lugar importante, con una trayectoria similar en forma a las novelas. También se observa la categoría generalista Literatura chilena, que posiblemente contiene novela y cuento. ¡Hay de todo!
México es diferente. Literatura infantil llama la atención en seguida por lo voluminosa que fue su producción en la década pasada. Literatura mexicana está subiendo. ¿La alcanzará algún día?3 Llama la atención Retórica de la novelística. Pareciera ser una categoría de ensayos o investigación, pero en realidad está poblada por traducciones de cómic y manga4.
Quién publica (en Chile)
Enfoquémonos en la realidad de Chile. ¡Ya vimos que hay miles de editoriales! La nuestra pertenece a la asociación gremial Editoriales de Chile. Este gremio está conformado principalmente por editoriales independientes5, que en total suman más de 150 afiliadas. La siguiente imagen compara la producción relativa del gremio por las 30 materias más frecuentes con la de las demás editoriales:
Notamos enseguida una diferencia: la materia que caracteriza al gremio es la Novelística chilena, mientras que a las otras editoriales, entre ellas las grandes como Planeta y Penguin, las caracteriza la Novelística española. Tiene sentido esta diferencia relativa, puesto que las grandes editoriales no solo producen más, sino que su catálogo se compone de voces internacionales.
La producción editorial es desigual en Chile. Por ejemplo, nuestra editorial publica 4 o 5 libros al año. Una editorial grande, cerca de 1.000. La siguiente curva ordena las editoriales de menor a mayor por número de libros y muestra qué fracción del catálogo acumulan. Una línea diagonal sería un reparto perfecto. Cuanto más se aleja la curva de la diagonal, más concentrado está el catálogo en pocas editoriales grandes. De hecho, el índice de Gini del catálogo chileno entre 2021 y 2025 es 0,82 y las diez editoriales más grandes acumulan el 26% del total. México, en el mismo período, presenta un Gini de 0,89: con un catálogo casi tres veces más grande que el chileno, está aún más concentrado en sus editoriales mayores.
¿Qué concluir?
Como lector, me parece que el panorama es maravilloso: hay más libros y hay más proyectos editoriales que apuestan por voces nuevas. Pero también tenemos un volumen de publicación que no se puede sostener en el tiempo. Ya no se sostiene.
Mencioné que aprendimos que no es posible invertir en presencia mediática. Eso se debe a que el mercado está completamente saturado. La aparición en medios y el espacio en las librerías está dominado por las editoriales grandes. Cuando hemos tenido la suerte (con mucho esfuerzo) de obtener un espacio, las ventas no han cambiado. Las librerías, incluso las independientes, suelen privilegiar la oferta extranjera (como Novelística española) puesto que se vende más. Y se vende más porque tienen una maquinaria enorme y establecida detrás, imposible de igualar por una microeditorial.
Dependemos de eventos como La Furia o La Primavera del Libro para dar a conocer nuestro catálogo. Estos eventos son multitudinarios y están orientados al público lector que busca hasta encontrar algo. Pero ese público (cerca del 5% de la población) tiene un presupuesto ajustado (como todes), y la cantidad de buena literatura es enorme. Eso es algo bueno de esta saturación. Hay de todo, pero de lo bueno, también.
Si quieres un punto de entrada concreto a nuevos libros, mira nuestro catálogo en Trazos de Aves. Publicamos a autoras y autores con premios nacionales, también a primeras voces, y entre los títulos hay algunas obras como las mías: Lloré sin consuelo sobre tu cuerpo eléctrico (novela de ciencia ficción ambientada en Santiago retrofuturista) y GAME OVER (antología de historias relacionadas con videojuegos y otros juegos). Además, mi obra Autista tesista es de descarga gratuita.
El futuro editorial se ve lleno de desafíos y peligros. Como dije, no es sostenible como negocio. Pero sí tiene otros retornos personales y familiares que me han hecho muy feliz. Seguiremos.
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Aunque puedo estar equivocado, mi impresión es que muches bookstagrammers leen más por likes que por estimular su imaginación. Quizás debo ponerme al día con estas nuevas formas de lectura (por no decir consumo), pero sigo opinando que no es ese el problema. ↩︎
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Esto implica que el análisis no contempla a las editoriales que no utilizan ISBN, que no son pocas. ↩︎
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Pareciera que describo una carrera, pero, ¿es así realmente? Me gustaría decir que no, pero en la práctica, a ojos del mercado, sí lo es. ↩︎
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Estos datos son valiosos, pero no son perfectos. Hay que validar, normalizar, corregir. ↩︎
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Editorial independiente: aquella cuyo proyecto editorial no sigue necesariamente las tendencias del mercado. Es independiente en tanto privilegia su visión literaria, al menos en muchos casos. ↩︎
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