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El viaje al trabajo (remunerado) no lo es todo: Perspectiva de género en movilidad

Todos y todas nos movemos por la ciudad, pero no lo hacemos de la misma manera, ni vemos nuestras necesidades de transporte satisfechas por igual. ¿La gestión de la ciudad tiene en cuenta esas diferencias?

Los viajes al trabajo y al estudio son tan importantes para la operación de una ciudad que incluso tienen un día crítico propio: el SÚPER LUNES (en Chile, al menos). Ese día es el primer lunes de marzo en el que vuelve la mayoría de la gente a sus trabajos y lugares de estudio luego de las vacaciones de verano. Es una transición de fase: las calles hierven de estrés en las horas punta.

Esas horas peak guían la planificación y operación del transporte. Y de hecho, cuando se analizan datos (como los provenientes del sistema Red), se consideran solo los viajes al trabajo, al estudio, de regreso al hogar, u “otros”, que agrupa múltiples propósitos diferentes. Suena sensato, pero hombres y mujeres no toman las mismas decisiones a la hora de moverse por la ciudad, porque no lo hacen necesariamente por los mismos motivos. Si miramos la Encuesta Origen-Destino de Santiago (2012)1, notaremos que no utilizan los modos de transporte en la misma proporción:

Diagrama marimekko de modos de transporte segmentados por sexo.
Diagrama marimekko de modos de transporte segmentados por sexo.

Las mujeres usan más los taxis colectivos, el transporte público y también caminan más. Los hombres viajan más en auto, bicicleta y moto (el modo predominante en la categoría “otros”). Ahora bien, el propósito de los viajes también presenta diferencias:

Diagrama marimekko de propósitos de viaje segmentados por sexo.
Diagrama marimekko de propósitos de viaje segmentados por sexo.

El propósito más frecuente es volver al hogar. Pero los viajes de empleo/estudio tienen disparidad: los hombres hacen el 61% de los viajes. De manera inversa, las mujeres viajan por motivos de cuidado (acompañamiento, salud, etc.) un 60% de las veces. Esos viajes también se realizan por trabajo: es lo que se conoce como trabajo no remunerado, y eso los hace tan importantes como los viajes de la categoría empleo/estudio. ¡Pero solo esta última se prioriza! Y eso implica que el sistema optimiza solo para ciertos horarios del día, aquellos donde los viajes al trabajo/estudio (o de regreso al hogar desde trabajo/estudio) son mayoritarios:

Grilla de streamgraphs con el perfil horario de viajes por propósito. Filas: día laboral (arriba) y fin de semana (abajo). Columnas: hombres (izquierda) y mujeres (derecha).
Grilla de streamgraphs con el perfil horario de viajes por propósito. Filas: día laboral (arriba) y fin de semana (abajo). Columnas: hombres (izquierda) y mujeres (derecha).

¿Por qué es un problema esa diferencia en prioridades? Porque los viajes de cuidado son más cortos, tanto en distancia como en la duración de la actividad. Por ejemplo, una persona puede llevar a otra a un consultorio. El consultorio tiende a estar en la misma comuna, mientras que un viaje al trabajo puede cruzar múltiples comunas. La visita al consultorio será, en promedio, a lo sumo de un par de horas, mientras que una jornada laboral suele extenderse por mucho más (sin considerar quiebres como la hora de almuerzo, que también puede registrar viajes: uno para ir a comer, y otro para volver al trabajo). En cambio, en la movilidad del cuidado, luego del consultorio puede estar un viaje de compras (comprar los remedios, comprar alimento) y luego un viaje para ir a dejar a la persona a su hogar, para después ir a buscar a su hijo o hija al colegio. Esto implica que las actividades hechas por hombres y mujeres difieren en su duración:

Densidad de la duración de actividades entre viajes en día laboral, por sexo.
Densidad de la duración de actividades entre viajes en día laboral, por sexo.

El gráfico muestra que las mujeres tienden a realizar actividades más cortas. También nos podemos preguntar dónde las hacen y cómo se configura la ciudad a partir de esos movimientos. Eso es lo que contiene nuestro artículo Beyond trip counts: Women’s care trips in Santiago form denser networks than men’s (de tipo featured graphic) en la revista Environment and Planning B: Urban Analytics and City Science. El título dice más allá de los conteos de viajes porque creamos una red de orígenes y destinos de viajes de cuidado, para hombres y mujeres, y las comparamos:

Dos mapas de Santiago lado a lado con la red de viajes de cuidado: hombres a la izquierda, mujeres a la derecha.
Dos mapas de Santiago lado a lado con la red de viajes de cuidado: hombres a la izquierda, mujeres a la derecha.

Observamos que la red de viajes de cuidado de mujeres actúa como un manto que cubre prácticamente toda la ciudad, mientras que la red de viajes de hombres no lo hace (y, de hecho, no cubre de manera densa el sector de mayor ingreso de la ciudad). Para verificar la solidez de este hecho, medimos la diferencia estructural entre ambas redes y comparamos la distribución de triángulos en la red y sus coeficientes de clustering contra un modelo nulo donde el sexo de las personas se permuta de manera aleatoria. La diferencia es significativa.

La red es densa: la movilidad local es importante. ¿Qué estamos haciendo para facilitar esa movilidad? Los viajes de cuidado se hacen durante todo el día, incluso en fines de semana. Al igual que los viajes de empleo/estudio, requieren disponibilidad de transporte público y una frecuencia adecuada de los servicios, y también infraestructura adecuada: paraderos en buen estado que protejan contra la lluvia y el sol, y aceras en buen estado para que se pueda transitar sobre ellas. No siempre es así.

Este trabajo fue realizado junto a Natalia Meza (estudiante de pregrado del Departamento de Ciencias de la Computación, Universidad de Chile) y Mónica Humeres (profesora asistente en la Facultad de Comunicación e Imagen, Universidad de Chile). De hecho, Mónica lideró la instalación Tejiendo datos: Trayectorias urbanas entrelazadas por el género, la tecnología y el cuidado que incluía visualizaciones físicas de su investigación respecto a movilidad del cuidado. Con Natalia colaboramos en la instalación con una primera versión de la visualización de redes que incluye este post (y el artículo). Ángela Cura (académica del Departamento de Artes Visuales de la Universidad de Chile) convirtió ese diseño informático en una visualización textil:

Fotografía de la exposición Tejiendo datos. Fuente: Universidad de Chile.

La instalación cubría múltiples maneras de estudiar las diferencias de género en la movilidad. Si quieres saber más, aquí hay un conversatorio respecto a las temáticas de la instalación (y la instalación misma).

Me parece enriquecedor que una línea de investigación se nutra con múltiples perspectivas disciplinares. Por mi parte, el Proyecto LOICA acaba de comenzar, y este artículo marca uno de sus propósitos: encontrar en los datos los viajes y patrones de movilidad que los métodos y fuentes de datos actuales no consideran. Es un desafío enorme y por eso es un proyecto Fondecyt Regular. Espero poder aportar evidencia y también métodos que muestren que para un subconjunto importante de la población todos los días son como un SÚPER LUNES.


  1. Esta encuesta es de 2012 y en varios aspectos está obsoleta. Sin embargo, todavía tiene vigencia respecto a las decisiones que toman las personas. El ejemplo más claro es que las horas punta y los polos de trabajo siguen siendo los mismos. Aunque la ciudad ha cambiado (y su población también), este dataset, una foto de hace catorce años, muestra patrones estructurales que no cambian a la misma velocidad. ↩︎