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Primeras miradas al Censo 2024

Introducción

El 4 de diciembre de 2025 el Instituto Nacional de Estadísticas publicó los microdatos del Censo 2024. Este dataset incluye las respuestas de cada persona censada y las características de su hogar, excepto direcciones o coordenadas geográficas, aunque sí contiene la comuna de cada persona y definiciones de muchos indicadores que permiten caracterizar a la población.

Lo primero que queremos saber es cuántos somos en Chile, por región:

Además, estos datos son utilizados para múltiples fines, desde el diseño de políticas públicas hasta la medición de efectos de intervenciones y el cruce con otras fuentes de datos. Por eso, formamos un equipo de análisis de datos y realizamos una datatón para explorar esta fuente valiosa de datos. El equipo está compuesto por personas de distintas experiencias, perspectivas y saberes (al final del post encontrarás su composición). Este post es el primero de varios en los que daremos a conocer los experimentos que estamos realizando.

Como primer análisis, nos enfocaremos en indicadores demográficos de las tres regiones más pobladas de Chile: Metropolitana, Valparaíso y Biobío:

  • Índice de envejecimiento: personas de 65+ por cada 100 menores de 15 años.
  • Dependencia de personas mayores: personas de 65+ por cada 100 en edad activa (15–64).
  • Promedio de escolaridad: años de estudio aprobados en población de 15+.
  • Porcentaje de personas con discapacidad: proporción que declara al menos una dificultad o condición.
  • Porcentaje de mujeres sin hijos: proporción de mujeres de 15–49 años sin hijos.

Estos indicadores permiten anticipar la demanda de servicios públicos, como salud para poblaciones envejecidas, infraestructura educativa donde hay más jóvenes, políticas de inclusión donde hay mayor discapacidad. También revelan patrones de desigualdad territorial y cambios en las dinámicas familiares, información necesaria para diseñar políticas públicas a mediano y largo plazo. Para cada indicador vamos a presentar una visualización general y luego tres mapas, uno por región a estudiar, en los que estudiaremos los resultados comunales a nivel región, con zoom a su área urbana más grande.

¡Comencemos!

Envejecimiento

El Índice de Envejecimiento (dem03 en el manual de uso del Censo) mide cuántas personas de 65 años o más existen por cada 100 niños de 0 a 14 años en un territorio. Sirve para entender si una comuna o región tiene una población que envejece rápidamente, o si aún mantiene una base juvenil amplia.

El siguiente es un swarmplot de este índice. Cada punto representa a una comuna de la región correspondiente (en cada columna de puntos), y su posición vertical representa el valor del indicador por comuna. Valores altos indican territorios más envejecidos, con menor reemplazo generacional y mayor presión futura sobre servicios de salud y cuidados. Valores bajos reflejan territorios más jóvenes, generalmente asociados a mayor dinamismo demográfico, migración y presencia de familias jóvenes.

La Región Metropolitana es la más joven de las tres, con los valores de envejecimiento más bajos. Esto responde a dos dinámicas: una alta inmigración internacional en la última década y una migración interna histórica que favorece al Gran Santiago. La presencia de población joven adulta y la mayor disponibilidad de servicios, educación y empleo, generan un rejuvenecimiento relativo respecto de las otras regiones analizadas.

En cambio, Valparaíso es la región más envejecida, con un índice de envejecimiento alto en muchas de sus comunas. La combinación de litoral, zonas interiores rurales y envejecimiento estructural genera un patrón demográfico que se ha consolidado en las últimas tres décadas. La región retiene menos población joven, que tiende a migrar hacia la RM buscando oportunidades laborales, lo que incrementa la proporción de adultos mayores.

La Región del Biobío presenta un índice de envejecimiento medio-alto, con una estructura demográfica que combina comunas fuertemente urbanas con otras más rurales y periféricas. El envejecimiento no es uniforme: las comunas del borde costero y las interiores exhiben valores significativamente más altos, mientras que el Gran Concepción mantiene una composición más joven debido a la concentración de actividades productivas, educativas y laborales. Este patrón revela una región en transición demográfica, donde los centros urbanos amortiguan el envejecimiento pero las zonas rurales lo aceleran.

Dependencia

El Índice de Dependencia de Personas Mayores (dem06) mide cuántas personas de 65 años o más dependen potencialmente de cada 100 personas en edad activa (15 a 64 años). Evalúa la presión demográfica que enfrenta la población laboral respecto del envejecimiento. Valores más altos indican territorios donde la población mayor representa una carga creciente para los sistemas laborales, de salud y de cuidados. Valores bajos reflejan comunas con mayor proporción de personas en edad de trabajar, lo que se asocia a dinamismo económico y menor presión social.

La Región Metropolitana es la que exhibe menor dependencia de personas mayores, gracias a su elevada proporción de población en edad de trabajar y al aporte rejuvenecedor de la inmigración interna y extranjera. Sin embargo, existen contrastes marcados entre comunas: mientras la periferia mantiene estructuras jóvenes, sectores tradicionales y de altos ingresos muestran índices de dependencia significativamente más elevados.

Valparaíso es la región con mayor dependencia de personas mayores entre las analizadas, reflejo de un envejecimiento estructural ampliamente distribuido. La proporción de adultos mayores respecto de la población en edad activa es elevada en la mayoría de sus comunas, especialmente en el interior, donde la migración de salida de población joven amplifica el fenómeno. En conjunto, la región expresa una tendencia clara hacia un aumento sostenido de la dependencia de mayores, lo que anticipa mayores desafíos en servicios de salud, cuidados y políticas de protección social.

La Región del Biobío presenta un nivel medio de dependencia de personas mayores, reflejando una transición demográfica marcada por el envejecimiento en zonas rurales y la permanencia de población activa en las áreas metropolitanas. En el Gran Concepción, la proporción de mayores respecto de la población en edad de trabajar se mantiene relativamente controlada, lo que evidencia un dinamismo territorial que todavía atrae población joven. Sin embargo, al avanzar hacia comunas más periféricas o rurales, la dependencia aumenta, mostrando territorios que enfrentan una creciente carga social asociada al envejecimiento. La región muestra una heterogeneidad marcada, donde las zonas urbanas funcionan como amortiguadores demográficos frente a un interior cada vez más dependiente.

Escolaridad

Este indicador (educ01) mide el promedio de años de escolaridad aprobados por la población de 15 años y más en un territorio. Es central para evaluar el capital humano, el acceso histórico a la educación y las oportunidades de desarrollo local. Valores altos suelen asociarse a comunas urbanas, con mejor infraestructura educativa y mayor acceso a educación superior; valores bajos suelen encontrarse en zonas rurales, comunas con mayor pobreza o territorios con desplazamiento temprano al mercado laboral.

La RM presenta los valores más altos de escolaridad promedio del país, reflejo de un ecosistema educativo denso, la mayor presencia de instituciones de educación superior y un mercado laboral que promueve la formación formal. Sin embargo, la región también muestra una marcada desigualdad interna: las comunas con más recursos presentan niveles muy superiores al promedio nacional, concentrando el capital humano avanzado. Los sectores periféricos mantienen rezagos significativos, consolidando brechas territoriales.

Valparaíso presenta un nivel de escolaridad intermedio, superior al Biobío pero inferior a la RM. La región combina comunas altamente urbanas con zonas rurales interiores que arrastran brechas educativas. La proximidad a centros universitarios como Valparaíso y Viña del Mar eleva los promedios, pero no logra compensar completamente la situación de las comunas de la zona interior. La región muestra una dualidad urbana–rural, donde la oferta educativa se concentra en el litoral central pero no permea de forma homogénea al resto del territorio.

El Biobío presenta un promedio de escolaridad más bajo en comparación con la RM y Valparaíso, reflejando brechas estructurales en el acceso histórico a educación y un perfil territorial más rural en varias de sus comunas. El Gran Concepción eleva fuertemente el promedio regional, pero la heterogeneidad interna es profunda. Hay un contraste claro entre áreas urbanas con ecosistema educativo robusto y zonas rurales con rezagos persistentes.

Discapacidad

Este indicador (disc01) devela el porcentaje de personas que declaran tener al menos una dificultad o condición de discapacidad dentro de un territorio. Refleja no solo características demográficas, sino también condiciones socioeconómicas, acceso a salud, envejecimiento y factores ambientales. Territorios con valores altos suelen estar asociados a poblaciones más envejecidas, mayor ruralidad, menor acceso a servicios, mayor vulnerabilidad o impactos históricos en salud laboral o ambiental.

La Región Metropolitana presenta una distribución interna fuertemente asociada a las condiciones socioeconómicas y urbanas. Las comunas con mayor vulnerabilidad social o menor acceso histórico a servicios de salud concentran los mayores niveles de discapacidad, mientras que las comunas con mejores indicadores de bienestar y mayor presencia de infraestructura sanitaria tienden a mostrar los niveles más bajos. El patrón espacial observado es más socioeconómico que geográfico, formando un gradiente que parte desde la periferia sur y poniente hacia el oriente metropolitano. La discapacidad aumenta en sectores de mayor vulnerabilidad y disminuye en comunas con mejores condiciones socioeconómicas, evidenciando el fuerte rol que juega el contexto urbano y el acceso a prevención, tratamientos e infraestructura.

Valparaíso presenta un patrón similar al de otros indicadores: las comunas del interior norte concentran los valores más altos de discapacidad, mientras que el Gran Valparaíso muestra los más bajos. Este gradiente interior-costa refleja diferencias en acceso a servicios de salud, envejecimiento poblacional y condiciones laborales históricas en zonas agrícolas. El Tabo y Cartagena son excepciones en el litoral: comunas balneario con alta proporción de residentes jubilados, lo que eleva tanto el envejecimiento como la discapacidad asociada a la edad. Incluso las comunas urbanas tienen valores levemente superiores a los de sus equivalentes en la RM.

Dentro de la Región del Biobío, la distribución espacial de la discapacidad presenta un patrón que contrasta claramente las áreas rurales y costeras con los centros urbanos metropolitanos. Las comunas del interior y aquellas ubicadas en la franja costera tienden a mostrar valores más elevados, reflejando condiciones históricas de acceso limitado a servicios de salud, mayor prevalencia de enfermedades crónicas y estructuras demográficas más envejecidas. En cambio, las comunas que conforman el Gran Concepción concentran los valores más bajos del indicador, lo que se asocia a mayor disponibilidad de servicios médicos, mejor infraestructura y una población más joven y activa. El Biobío exhibe una configuración interna muy marcada: un núcleo urbano con indicadores bajos y una periferia amplia con mayores niveles de discapacidad, lo que revela la importancia de las brechas de acceso a salud y desarrollo territorial dentro de la región.

Mujeres sin hijos

Este indicador (fec04) mide el porcentaje de mujeres de 15 a 49 años que no han tenido hijos. Es útil para comprender la postergación de maternidad, la participación laboral femenina y los cambios culturales entre generaciones.

Territorios con valores altos suelen asociarse a zonas urbanas, con mayor acceso a educación, empleo y diversidad de proyectos de vida; mientras que valores más bajos se observan en comunas rurales o con maternidad más temprana.

En la Región Metropolitana, el indicador presenta una distribución interna fuertemente asociada a niveles socioeconómicos, acceso a educación y participación laboral femenina. Las comunas con mayor desarrollo social registran proporciones más altas de mujeres sin hijos, mientras que las comunas con mayor vulnerabilidad socioeconómica concentran proporciones más bajas.

Valparaíso muestra una distribución territorial que distingue la franja costera urbana, donde existe mayor proporción de mujeres sin hijos, del interior rural, donde la maternidad temprana sigue siendo más frecuente. La presencia de centros educativos, actividad económica terciaria y una composición demográfica diversa influyen en los valores más altos observados en la zona urbana.

En la Región del Biobío, la distribución del indicador presenta un patrón que diferencia claramente las comunas urbanas del Gran Concepción, donde la proporción de mujeres sin hijos es mayor, de las comunas rurales e interiores, donde este porcentaje tiende a ser menor. Esto refleja la interacción entre urbanización, oportunidades educativas y laborales, y patrones culturales de maternidad.

Conclusiones y lo que viene

En este post, nos hemos enfocado en el análisis de regiones y comunas porque es lo máximo que permite la granularidad espacial de los datos. Los cinco indicadores cuentan una historia consistente: la concentración de oportunidades en áreas metropolitanas genera un gradiente urbano-rural que se repite en cada región. La RM tiene ventaja en casi todos los indicadores, pero también mayor desigualdad interna. Valparaíso envejece de forma generalizada y la Región del Biobío depende del Gran Concepción para amortiguar sus rezagos.

Ahora bien, los indicadores no son independientes. Las comunas con mayor envejecimiento también tienen mayor dependencia, menor escolaridad, más discapacidad y menor postergación de maternidad. Esto sugiere que no son problemas aislados sino manifestaciones de un mismo fenómeno: desigualdad territorial acumulada, un fenómeno multifactorial.

Estos patrones no son estáticos. La migración interna e internacional redistribuye población y modifica las estructuras demográficas. En los próximos posts exploraremos patrones de migración interna y externa, también veremos asuntos de calidad de vivienda y tendremos algunas demostraciones interactivas. Por ejemplo, es posible comparar en qué trabajan chilenos/as/es y migrantes, y comparar indicadores que hablen sobre la fertilidad de estas subpoblaciones.

Incluso es posible preguntarse cuándo llegaron a Chile quienes han elegido a nuestro país como lugar de residencia. El siguiente gráfico muestra la distribución por períodos de llegada: migración desde Argentina postcrisis en los 2000, desde Perú también a inicios del siglo, ambos grupos ya consolidados en la sociedad chilena. También se ve claramente la ola migratoria de Haití desde el año 2014, con su cénit en el siguiente período hasta 2019, y de Venezuela también desde el año 2014, con una mayor proporción entre 2017 y 2019. La pandemia detuvo la migración haitiana, pero no la venezolana.

El fenómeno venezolano explotó entre 2017 y 2019 y continúa hasta 2022. En el período posterior hay un declive que podría explicarse por las medidas de control fronterizo u otras políticas públicas.

(heatmap completo de Dani)

Sin embargo, hay diferencias en los patrones migratorios en regiones e incluso en comunas. Profundizaremos en esto en nuestra siguiente entrega.

Créditos y equipo

Los datos son del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). El mapa base es de CartoDB (Positron, modificado con GIMP). La cartografía es del SIET del INE. Para el análisis se utilizó ArcGIS, mucho Python (geopandas, dask, matplotlib, chiricoca).

El equipo fue coordinado por:

Y participaron:

PLUMAS es el grupo de investigación que lideran Eduardo Graells-Garrido y Daniela Opitz. Su nombre significa PLataforma Urbana de Movilidad, Análisis y Simulación. ¡Nos vemos en la siguiente entrega!