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Migración interna: ¿Quiénes cambiaron de comuna entre 2019 y 2024?
Quizás la primera pregunta que respondemos con un censo es: ¿Cuántos(as/es) somos? Y después de eso surgen muchas preguntas más. Respondimos algunas de ellas en nuestro post anterior, relacionados con la demografía, es decir: ¿Quiénes somos?
El Censo nos entrega una foto de la respuesta, pero el fenómeno en sí mismo es dinámico. La población cambia constantemente mediante nacimientos, fallecimientos, emigración e inmigración externa. El quiénes también cambia: la gente envejece, estudia. Se constituyen (o se disuelven) familias.
Un tipo de pregunta que también podemos responder es: ¿Cómo se mueve la población? El censo incluye una pregunta que dice: ¿En qué comuna o país vivía en abril de 2019? (p24_lug_resid5). Ver sus resultados permite analizar la migración en su totalidad. Hoy nos enfocaremos en el fenómeno de la migración interna, o la decisión de una persona que vivía en Chile en 2019 a cambiarse de comuna, ciudad, o incluso de región.
La migración interna es un fenómeno interesante porque también incide en el cambio poblacional y, por tanto, en las necesidades que se debe cubrir para la población. No es un fenómeno uniforme, por ejemplo, la siguiente imagen muestra la relación entre las personas que vivían en la misma comuna entre 2019 y 2024, y quienes no:
Si la relación fuese 1, por cada persona que vive en la comuna en 2024, habría otra que también vive en la misma comuna, pero que en 2019 vivía en otra. En todo el país, esa tasa es de 5,92: por cada 592 personas “locales” de una comuna, otras 100 llegaron desde otra a vivir allí. El gráfico muestra que esta relación varía a lo largo del país: regiones como Arica y Parinacota y Antofagasta tienen tasas sobre 14, muy lejos del resto, mientras que Valparaíso y la Región Metropolitana están bajo el total nacional. Es decir, su composición actual tiene una fracción importante que proviene de otros lugares.
Pero el fenómeno no es independiente de las otras dimensiones de la vida. Por eso, en este post estudiaremos:
- La relación entre migración interna y ocupación, edad y cambio de residencia.
- Migración interna en la Región Metropolitana.
- Migración desde la RM hacia otras regiones.
Aunque dos de los tres puntos se relacionan con la RM, no creas que solo nos importa esta región, de hecho, tenemos una sorpresa: una herramienta interactiva con la que puedes explorar la migración interna en todo el país:
Puedes utilizar la herramienta en esta dirección. ¡Cuéntanos en los comentarios qué descubres!
Ocupación, edad y cambio de residencia #
En general, el cambio de comuna de residencia es un fenómeno fuertemente concentrado en determinadas etapas del ciclo de vida. La mayor intensidad de movilidad se observa entre los 25 y 35 años, con un máximo cercano a los 30 años: la gente se muda por trabajo, para formar hogar o ajustar su vivienda tras la pandemia. A partir de los 40 años la probabilidad de cambio de comuna disminuye de forma sostenida, volviéndose marginal en edades avanzadas, lo que refuerza la idea de que la movilidad residencial es principalmente un fenómeno asociado a población económicamente activa joven. Esto se visualiza en el siguiente gráfico de áreas, en el que el área superior muestra la distribución de la población que cambió de comuna de residencia respecto a su edad, y las áreas inferiores apiladas muestran la composición en ocupaciones profesionales:
Desde el punto de vista ocupacional, la movilidad residencial presenta una composición sesgada hacia trabajadores calificados. Los profesionales, científicos e intelectuales, junto con los técnicos y profesionales de nivel medio, concentran una proporción significativa de los cambios de comuna, especialmente entre los 25 y 45 años, llegando a representar cerca de la mitad del total en los tramos de mayor movilidad. Esto refleja que la capacidad de elegir dónde vivir está asociada al nivel educacional y a la flexibilidad laboral.
En contraste, los trabajadores de servicios, comercio y apoyo administrativo muestran una participación relevante pero decreciente con la edad. Su movilidad responde más al arriendo, la rotación laboral y la cercanía al trabajo que a decisiones de largo plazo sobre dónde vivir. Por su parte, las ocupaciones esenciales y ciertos oficios adquieren mayor peso relativo en edades superiores. En estos grupos, el cambio de comuna responde menos a oportunidades laborales y más a la expulsión por encarecimiento del suelo o la necesidad de buscar comunas periféricas más baratas.
Zoom a la Región Metropolitana #
Así como cada región tiene una tasa de migración diferente, las comunas dentro de una región también tienen patrones heterogéneos. En la RM, Santiago Centro se posiciona como un caso extremo al concentrar la mayor cantidad absoluta de personas que abandonan la comuna, además de presentar una variación porcentual significativa respecto a su población previa (medida en el Censo 2017). Este comportamiento es consistente con su rol como comuna de alta rotación residencial, pero que creemos que puede haber sido influenciada fuertemente por el efecto estallido/pandemia. Santiago no solo recuperó su población para 2024, sino que cambió las características sociodemográficas de la comuna concentrando más de 40% de su población extranjera migrante (tema que en sí mismo es para otro post).
Las comunas pericentrales, como Ñuñoa, Providencia, Independencia, Estación Central y San Miguel, presentan volúmenes importantes de salida de población, con variaciones porcentuales más acotadas. Este patrón sugiere procesos de recambio social más que de pérdida neta de población, asociados a densificación, verticalización y ajustes en la composición socioeconómica de los residentes. En estas comunas la movilidad residencial opera como un mecanismo de recomposición interna del tejido urbano.
En las comunas periféricas consolidadas, como Puente Alto, Maipú, San Bernardo y Quilicura, se observa un volumen relevante de personas que salen de ellas, combinado con variaciones porcentuales moderadas. Este comportamiento es consistente con procesos de saturación urbana, aumento de tiempos de desplazamiento y pérdida relativa de atractivo residencial para hogares jóvenes, lo que impulsa movimientos hacia comunas pericentrales o hacia nuevas periferias con mejores condiciones de accesibilidad o entorno urbano.
Finalmente, las comunas de carácter más rural o periurbano, como Isla de Maipo, Melipilla, El Monte, Paine y Pirque, presentan menores volúmenes absolutos de salida y variaciones porcentuales acotadas. En estos casos, la movilidad residencial parece responder a decisiones más selectivas y menos masivas, asociadas a cambios de estilo de vida, migración familiar y trayectorias residenciales de largo plazo, más que a dinámicas de rotación urbana intensa.
¿Hacia dónde se fueron quienes dejaron la RM? #
La gente que dejó la Región Metropolitana se fue a otras regiones, principalmente del sur del país:
La migración desde la RM no responde a un proceso homogéneo de dispersión territorial, sino a una relocalización concentrada hacia ciudades intermedias y áreas metropolitanas regionales que ofrecen un equilibrio entre servicios urbanos, costo de vida y calidad residencial. La fuerte concentración de flujos en Viña del Mar y, en menor medida, en Temuco, La Serena y Puerto Montt–Puerto Varas, sugiere impactos en los mercados de vivienda, la planificación urbana y la demanda de infraestructura de esas ciudades.
El principal destino de la migración desde la Región Metropolitana es Viña del Mar y su área de influencia, que recibe 40K personas. Esta magnitud confirma el rol histórico del Gran Valparaíso como el principal destino interregional de salida desde Santiago, favorecido por su cercanía geográfica, conectividad cotidiana y condición de sistema metropolitano costero. En un segundo nivel de atracción aparecen Temuco y sus alrededores, con 9,8K personas, y La Serena y alrededores, con 8,6K personas. Ambos sistemas urbanos se caracterizan por una expansión inmobiliaria, disponibilidad de suelo urbano y una oferta de servicios suficiente para absorber población proveniente de la capital. Estos flujos reflejan decisiones más selectivas, asociadas a calidad de vida, acceso a vivienda y trayectorias residenciales de largo plazo, más que a una migración masiva por presión económica.
Un tercer grupo de destinos presenta volúmenes similares y más acotados, encabezado por Puerto Montt–Puerto Varas, que recibe 8,4K personas, y Concepción y alrededores, con 8,1K personas. En el caso de Puerto Montt–Puerto Varas, el flujo desde la RM puede vincularse tanto a procesos de relocalización asociados a actividades económicas específicas como a la valorización residencial del sistema urbano lacustre–portuario. En contraste, el volumen relativamente menor hacia Concepción, pese a su condición de principal área metropolitana del sur de Chile, indica que esta ciudad tiene una dinámica migratoria más autónoma a escala regional en relación a la RM.
Conclusiones #
La migración interna en Chile no es uniforme ni aleatoria. A nivel nacional, regiones como Arica y Parinacota y Antofagasta reciben proporcionalmente más migrantes internos que la RM o Valparaíso. Quienes se mudan son principalmente adultos jóvenes entre 25 y 35 años, con trabajos calificados: profesionales, técnicos y personal de nivel medio representan cerca de la mitad de los migrantes en los tramos de mayor movilidad.
Dentro de la RM, Santiago Centro lidera las salidas, mientras que las comunas pericentrales muestran recambio social más que pérdida neta. Las comunas periféricas consolidadas pierden atractivo frente a alternativas mejor conectadas.
Fuera de la RM, Viña del Mar es el destino dominante, seguido por Temuco, La Serena y Puerto Montt. Concepción, pese a ser la mayor área metropolitana del sur, recibe menos migrantes desde Santiago, lo que refleja su autonomía respecto de la capital.
Estos patrones pueden explorarse comuna por comuna en la herramienta interactiva que acompaña este post. En las próximas entregas estudiaremos cómo se mueven las personas y el rol de la migración externa en la composición del país.
Créditos y equipo #
Los datos son del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Para el análisis se utilizó ArcGIS, mucho Python (geopandas, dask, matplotlib, chiricoca). La herramienta interactiva utiliza Flowmap.gl con basemaps de CartoDB.
El equipo fue coordinado por:
- Julio Covarrubia (Entel, FAU UChile)
- Eduardo Graells-Garrido (PLUMAS, DCC UChile).
Y participaron:
- Tomás Boric Font (GeoAdaptive)
- Diego Caro (Centro de Estudios Julita Raquel)
- Naomí Cautivo (DCC UChile)
- Javier Facondi (DCC UChile)
- Máximo Flores (DCC UChile)
- Natalia Meza (PLUMAS, DCC UChile)
- Daniela Opitz (PLUMAS, USM)
- Benjamín Silva (DCC UChile).
PLUMAS es el grupo de investigación que lideran Eduardo Graells-Garrido y Daniela Opitz. Su nombre significa PLataforma Urbana de Movilidad, Análisis y Simulación.